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LLueven meteoritos en pueblo de Brasil y lugareños los venden a científicos


Se podría decir que en el pueblo brasileño de Santa Filomena, literalmente llovió dinero en forma de meteoritos.


De acuerdo al reporte de lugareños, el pasado 19 de agosto por la noche, de pronto el cielo pareció llenarse de humo, se sintió una explosión, o un ruido similar al paso de un avión, en conjunto una lluvia de meteoritos cayó sobre el tranquilo pueblo de Santa Filomena, ubicado al noreste de Brasil.


Inicialmente la gente del lugar sintió miedo, pero rápidamente pasaron a la curiosidad, luego comenzó a circular el rumor de que los fragmentos de meteoritos son muy valiosos, en ese momento comenzó una especie de "búsqueda del tesoro"


A los pocos días de sucedido esto, irrumpieron en el recóndito pueblo los cazadores de meteoritos, desde distintas partes del mundo, quienes compran los fragmentos a precios bastante elevados.


Luego de los análisis, expertos constataron que se trataba de una clase bastante rara de condrita, que es una especie de piedra no metálica, que tiene aproximadamente 4,6 millones de años de antigüedad, por lo mismo resultan ser fragmentos muy valiosos desde el punto de vista científico, ya que ayudaría a explicar sobre los origenes del universo, el precio bordea los 7,6 dolares por gramo y continúa subiendo.


Un joven que salió a la calle justo después de la lluvia de piedras encontró una de aproximadamente unos 7 cm de largo y 164 gr cerca de una iglesia, y la terminó vendiendo a un coleccionista que pagó 1300 dolares. Pero hay personas que han encontrado fragmentos mucho más grandes, como por ejemplo un residente que encontró una roca de 38 kg, quien reporta temor y tensión, ya que la gente piensa que él y su familia se han hecho millonarios, este hombre prefiere no dar a conocer su identidad a modo de protección, sin embargo esta persona ha expresado su interés de vender el fragmento, comentando que ha recibido ofertas incluso de 120.000 dolares. Este hombre encontró el fragmento días después de la lluvia de meteoritos, cuando se enteró de lo ocurrido en su pueblo fue a dar un vistazo en su propiedad y se encontró con la gran roca enterrada en el suelo.


El hombre que aparece en la imagen es Michael Farmer, un coleccionista de Arizona, uno de los interesados en adquirir el gran trofeo.



Por otra parte, el físico y profesor de ciencias, José Carlos de Medeiros, quien fue el primer investigador en llegar a Santa Filomena después de lo acontecido, considera que sería importante que algunos fragmentos se queden en la ciudad y otros en el Museo Nacional de Río de Janeiro, agregando que a partir de lo sucedido podrían crear una especie de "circuito de los meteoritos", lo que serviría para fomentar el turismo y promover la investigación científica en la zona, ya que es un lugar mas bien pobre y muy afectado por la sequía.


La alcaldía ya expresó su deseo de quedarse con algunos fragmentos, sin embargo han expresado que no poseen recursos para comprarlos y que no pueden impedir que quienes los hayan encontrado puedan venderlos.


Un detalle muy importante es que se trató de una lluvia bastante peligrosa, ya que los fragmentos destruyeron el techo de un bar y de una iglesia, además algunos de ellos cayeron a escasos centímetros de las personas que paseaban por las calles.


Marcelo Zurita, investigador del Brazilian Meteor Observation Network, explicó que se trató de una roca espacial de entre 2 y 5 toneladas, de esta un 10 o 12% se conservó porque no fue desintegrada al ingresar a la atmósfera. El asteroide tuvo unos 4 segundos de brillo y entró a una velocidad de 18 km/seg.